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diciembre 17, 2020

9:42

 -Que triste noche, afuera llueve a cántaros- dice Félix observando la vista desde la ventana del hospital- pensé que hoy sería una noche tranquila, desde que desperté no he ansiado más que esperar la noche y mira, no ha parado de llover desde hace un rato-.

-creo que lo mejor es que me acueste, ya va a llegar el doctor- pensó Félix.
Mientras se recuesta de la cama de su habitación Félix no hace más que escuchar la lluvia con un presentimiento, el mismo que ha tenido desde esa misma mañana, algo en su cabeza y en su corazón no están bien, como un zumbido que no deja de atravesar su cuerpo y hace que se estremesca de a poco. Observa el reloj y se da cuenta que aún son las 7 de la noche y se extraña, es raro que no haya llegado ningún doctor a revisarlo cómo es de rutina pero tampoco se apura, ya tiene varios meses en aquel hospital con problemas cardíacos y problemas en sus riñones, que a sus 86 años solo le hacen verse cada vez más cansado, cómo su lucha contra el tiempo para robarle cada segundo, así pasa todos los días desde que está en ese hospital que le produce fatiga, con visitas a diarios de personas diciendo que su mejora está avanzando y el siente que su vida se está apagando, detesta la lastima que pudieron haber sentido alguna vez hacia él.
-Mira ya la hora son casi las 9 de la noche y aún siento el sonido de la lluvia afuera- dice Félix mientras ve el reloj nuevamente- ya en un rato será la hora de dormir-.
Félix se vuelve a inclinar para acomodar su almohada, siempre ha sido de esas personas que no pueden estar cómodos si no acomodan su almohada, pero esta vez solo se acomodó y se durmió.

-Parece que me he dormido pero ¿se habrá ido la electricidad en el hospital? no puedo ver ninguna luz encendida- dice Félix luego de despertar- que extraño, si de verdad se hubiese ido la electricidad este hospital tiene una planta eléctrica-

Justo en el momento que Félix terminará de hablar, escuchó alguien abriendo el pomo de la puerta, pero estaba muy oscuro para detallarlo, casi no podía ver nada más allá de su nariz y aún así escuchaba mientras alguien intentaba entrar a su habitación. Se alertó y le dio un poco de miedo también, no sabía quién era y eso le daba calosfrios.
-Quien anda allí?, Se abra equivocado de habitación porque no esperaba visita de nadie ahora- dice Félix casi en un tono de grito-,  muchas veces le costaba alzar la voz por su garganta pero esta vez no tuvo ni siquiera tiempo de pensar, solo se dejó llevar. En ese momento vio que se abrió la puerta y estaba frente a él una mujer alta, pensó que jamás la había visto en su vida pero su cara le resultaba familiar de algún modo, igual no dejo de extrañarse, pues que hacía una mujer tan simpática, en medio de un hospital sin luz eléctrica, y alumbrando su paso solo con un par de velas, en lo que no paró y dijo.
-¿quien es usted señorita?-felix dice-.
-sr Félix, todo estaba oscuro y vine a ver que todo estaba bien aquí- dice la mujer en tono dulce-
¿puedo pasar y hacerle compañía?- pregunta aquella mujer
-Si claro-dice Félix con un tono caballeroso.
jamás dejo pasar la oportunidad para acompañar a una damisela.
-puede pasar y sentarse en la mesa que está junto a la cama- dice Félix a la mujer-.
- Está bien señor Félix, yo seré su compañía está noche- dice la mujer con un tono dulce y entre una sonrisa.
Félix aprovecha la oportunidad y le pregunta
-señorita imagino que ha de tener un nombre tan lindo como su cara y su sonrisa-
-Ada- dice la mujer sonrojada entre una sonrisa-
-Un placer Ada, espero no aburrirte está noche tan oscura- dice Félix-
-una buena compañía jamás aburre Sr Félix- dice Ada.

Así pasan minutos mientras la esperma de la vela se derretía con la llama, Ada y Félix charlaron como dos amigos que tenían tiempo que no se veían, hablaron de cine, películas, canciones, personas, sitios, al escucharlos hablar se podía sentir que algo sucedía, había una especie de conexión en el aire, por un instante Félix a los 86 años sintió como si tuviera la edad de Ada, que a propósito él no sabía que edad tenía ella, solo podía disfrutar de su compañía que duró una buena y larga conversación.

- habrá pasado más de una hora señorita Ada, que pena con usted, no hemos hecho más que hablar de mis tiempos de oro, dónde me sentía capaz de todo, inclusive usted me hizo recordar a mi difunta esposa-felix-.
Se hace un silencio en la habitación luego de esas palabras de Félix, tanto que él mismo pensó por un segudo haber insultado a aquella mujer que para él, le brindo unos minutos de atención que hacia tiempo que no tenía, pues en aquella habitación de hospital se sentía solo, olvidado por su familia que hacía meses no iban a verle, no pudo evitar sentirse un poco triste sobre su vida, intentó desviar la mirada y se enfocó en el reloj de pared que estaba junto a la mesa que, a pesar de estar alumbrada con la poca luz que produce una vela pudo ver la hora.

-que raro, el reloj dice que son las 9:43 de la noche- dice Félix extrañado-
-¿Puedo preguntarle algo Félix?-responde Ada-, casi obviando lo que Félix acababa de decir.
-claro señorita Ada, faltaba más- responde Félix
-¿le gustó la vida que vivió Félix?- pregunta Ada.
Aunque Félix se sintió un poco incómodo pues jamás nadie le había preguntado eso y siendo sincero, él tampoco había pensado mucho en eso, solo recordó... Estuvo varios segundos en silencio mientras pensaba lo que iba a decir. Hasta qué volvió a ver el reloj, recordó que seguía detenido el reloj pero siguió sin importancia y respondió, tras un par de minutos en silencio.
-la verdad, no hay más nada que pueda hacer, ya tengo 86 años y los he vivido siempre como quise, siguiendo mis reglas y haciendo a mi manera, jamás me arrodillé frente nadie, amé con locura a varias mujeres en mi vida, amo a mis hijos y también intenté darles todo lo que estuvo a mi alcance, aunque no estén aquí con visitas frecuentes, no les reprochó nada- dice Félix mientras hace una pausa- ... Creo que he aprendido lo que tuve que aprender, cada caída y cada miedo me enseñaron lo que jamás hubiese podido aprender en libros, siempre fui apasionado por cosas diferentes al dinero o al sexo, aprendí a darle el valor que merecían las cosas, sabiendo que lo material no vale de nada y las cosas que que de verdad tienen algún valor se irán conmigo en mi corazón y en mi mente. Jamás me arrepentí de nada, siempre afronte mis caídas con la frente arriba y creo que estoy listo para irme. Ya se porque estás aquí Ada, ya se porque el reloj se detuvo, ya se porque tenía este presentimiento y es que desde que entraste a mi habitación deje de sentir miedo, simplemente deje de sentir al mundo.-
-Creo que ya es hora de irnos Félix, me alegra un poco saber que te vas siendo libre- dice Ada mientras todo se va haciendo más oscuro para Félix.
-por lo menos la muerte se compadeció de mí y fue tan dulce como un vino añejo...- Félix no pudo sentir más, todo se había acabado.
Hora de muerte 9:42 PM.






Hbre que se encuentra con la muerte y antes de descubrir quién es, habla con ella hasta que muere

Félix: paciente de hospital bhace meses 86 años, nació el 9 de diciembre, buena gente, vida difícil, ha pasado por muchas cosas, esposa muere,

noviembre 25, 2020

Moriste siendo el #10

 Diego Armando Maradona Franco paz a su alma.

Hoy, no se exactamente a qué hora, falleció una estrella del fútbol argentino, un día como cualquier otro se tornó en controversia, nadie podía creerlo y es que como una estrella, cómo alguien con semejante fama y gloria, al momento de morir no era más que otro ser humano, que amó y sufrió, que aunque haya dejado inmortalizado su nombre en la historia de una nación y haya dado tantas alegrías a muchas personas, simplemente se fue, dando paso al ciclo de la vida.
Hoy es un día como cualquier otro pero no puedo dejar de pensar en él, aunque no lo conocí particularmente y sinceramente sus tendencias políticas según mi juicio solo oscurecían y nublaban sus hazañas pasadas, sin contar las cantidades de veces que salió en público cometiendo cualquier cantidad de  actos poco deseables o enredados en rumores que solo manchaban lo bueno de su nombre, aún así, desde mi casa observando las noticias solo pienso en lo poco que somos, siendo más pequeños que un grano de arena en este vasto universo y de igual forma siendo  condenados al olvido quizás en unos meses o años, tan cruel es el tiempo que no se apresura porque sabe que tiene toda la ventaja, solo nos da una vida y con todo ya sabe el final, ya sabemos el destino pero que hay de esa vida que se nos otorga, que deberíamos hacer, como encontramos la inmortalidad, y es que hoy me di cuenta que no importa que tan criticado o qué tan amado pudiste haber sido, hoy me di cuenta que sin importar lo que hayas hecho, fuiste sobresaliente en un mundo de millones, hiciste historia y cumpliste tus sueños, sin importar como hayas vivido después o las cosas que hayas hecho, te respeto porque fuiste una estrella y supiste sacarle esa ventaja al tiempo aunque fuese solo un parpadeo. Naciste siendo nadie y te moriste siendo Maradona el #10. Paz a tu alma.

La luna y el sol

 Lo nuestro siempre ha sido y nunca ha podido ser, como la luna queriendo encontrarse con el sol en el crepúsculo, esperando otra noche más para poder encontrarse con su amor eterno pues son el uno para el otro. La luna, aquella amante que aguarda todas las noches esperando y esperando, aún sabiendo el trágico destino que les aguarda. El sol aquel apasionado amante que busca la manera de ser más brillante para que así su amor pueda encontrarlo. Que triste la vida de aquellos amores que están y no son, dispuestos a todo, almas gemelas separadas por su mala suerte. Que triste lo nuestro que siempre ha sido y nunca ha podido ser. 


noviembre 22, 2020

50 reglas de oro

1. Nunca saludes de mano a nadie sin

ponerte de pie. 

2. En una negociación, nunca hagas la 

primer oferta. 

3. Si te confían un secreto, guárdalo. 

4. Regresa con tanque lleno el auto que te prestaron. 

5. Haz las cosas con pasión o mejor no las hagas. 

6. Cuando saludes de mano, hazlo firme y mirando a los ojos. 

7. Vive la experiencia de hacer un viaje solo. 

8. Nunca rechaces una pastilla de menta, las razones son obvias. 

9. Acepta consejos si quieres llegar a viejo. 

10. Acércate a comer con la persona nueva en la oficina. 

11. Cuando le escribas a alguien enojado, termina y vuelve a leerlo, después bórralo y hazlo de nuevo. 

12. En la mesa no hables de trabajo, política o religión. 

13. Se Justo, defiende a los que son abusados sin abusar. 

14. Escribe tus metas y luego trabaja por ellas. 

15. Defiende tu punto de vista sin ofender ni insultar, se tolerante y respetuoso ante el ajeno.

16. Llama y visita a tus padres, hijos, familiares y amigos, no pierdas el tiempo esperando que ellos lo hagan primero.

17. Nunca te arrepientas de nada, aprende de todo. 

18. En momentos o días de soledad, relájate, disfruta y aprende.

19. El honor y la lealtad son básicos en tu personalidad. 

20. No le prestes dinero a quien sabes que no te pagará. 

21. Cree en algo. 

22. Tiende tu cama al levantarte por las mañanas. 

23. Canta en la ducha.

24. Cuida una planta o un jardín. 

25. Observa el cielo cada vez que puedas. 

26. Descubre tus habilidades y explótalas. 

27. Ama tu trabajo, o déjalo. 

28. Pide ayuda cuando la necesites. 

29. Enséñale un valor a alguien, de preferencia a un niño. 

30. Valora y agradece a quien te tienda la mano. 

31. Se amable con tus vecinos. 

32. Hazle el día más alegre a alguien. 

33. Compite contigo mismo. 

34. Regálate algo mínimo una vez al año. 

35. Cuida tu salud. 

36. Saluda con una sonrisa siempre. 

37. Piensa rápido, pero habla despacio. 

38. No hables con la boca llena. 

39. Lustra tus zapatos y corta tus uñas. 

40. No opines sobre temas que desconozcas. 

41. Nunca maltrates a un animal. 

42. Alza la voz ante las injusticias. 

43. Nunca pierdas la maravillosa oportunidad de quedarte callado. 

44. Reconoce a alguien su esfuerzo. 

45. Se humilde ante todo. 

46. Nunca olvides de donde vienes. 

47. Viaja cada vez que te sea posible. 

48. Cede el paso. 

49. Baila bajo la lluvia. 

50. Busca tu éxito, sin desistir.

Palabras que hieren.

 Muchas palabras existen, con ellas se puede hacer las oraciones más hermosas y sutiles que hayas escuchado jamás, se utilizan para discursos motivadores que pueden cambiar la manera de pensar de muchos, se utilizan todos los días cuando hablamos y nos expresamos, pero la palabras más allá de ser un simple conjunto de letras, nos transmiten sentimientos, aquellos que anhelamos expresar y muchas veces se utilizan palabras para intentar darle un significado a eso que queremos expresar a otros, lo bueno y lo malo, amor y odio, y un sin fin de sentimientos que nos mueven día a día pues eso somos, seres movidos por sentimientos, solo que no siempre ese sentimiento es bueno, no siempre queremos demostrarle amor a una persona, hay palabras que nos hieren y palabras con las que herimos a otros.


 Palabras que dichas de manera simple no significan nada pero dichas en un momento de tensión dejan de ser sutiles, cambian su naturaleza a un modo destructivo capaz de llegar y afectar nuestra alma, oh porque decimos esas palabras? Sentimos la necesidad de descargar esa irá justo encima de la otra persona con la que diferimos, hacerla sentir menos que nosotros, creemos que tenemos el poder cuando por fin explotamos y soltamos ese veneno que nos deja extasiados y muchas veces sintiéndonos bien con nosotros mismos pero que hay de la otra persona, casi nunca nos ponemos del otro lado de la moneda y tratamos de entender a los demás, si tan solo cerráramos la boca tan solo un instante, oh qué sentimiento tan desagradable que solo se entiende cuando alguien nos hiere, entonces porqué herimos a otros? Aunque la naturaleza humana este predeterminada a seguir los mismos patrones de hace 5000 años, creería que si nos detenemos un instante, justo antes de decir lo que sentimos e intentamos primero sentir lo que sienten los demás, estoy seguro que la humanidad llegaría a la etapa más grandiosa jamás conocida, alejado del ego individual y moviéndose por una corriente mutua de entendimiento, evitaríamos tantas cosas, hasta unas cuantas guerras y la humanidad tendría esa oportunidad que tanto necesitamos, si tan solo nos tomamos un segundo para enter al prójimo las palabras hirientes perderían todo ese efecto tan contrario y tan enemigo de la esperanza y el amor.



Y si entendamos cambiar esas palabras que hieren con palabras llenas de comprensión, intentando ponernos por un segundo pensando en los sentimientos del otro y no en nuestro propio sentimiento, palabras que al oírla la otra persona quedé atónito y sin creer que de nuestra boca salieron esas palabras que había querido escuchar, que le llenan al saber que usted le ha entendido sin necesidad de estar de acuerdo con la esa persona, siendo inteligente emocionalmente y dejando que nuestra humanidad aflore a su más hermosa expresión. En cambio si somos nosotros las víctimas de aquellas palabras, escuchemos y observemos, dejemos que la otra persona intente explicar sus sentimientos a través de esas palabras, seamos fuertes para no permitir que esas palabras nos hieran pues es solo el sentimiento el que importa. Cómo dijo alguna vez buda- "el odio no se combate con odio, se combate con amor".

noviembre 18, 2020

Carta 2

 21 de abril de 1942



Carta #2


Tienes una hermosa mirada.


Mi peculiar amigo me ha dicho que tomaste y leíste mi carta, pero que no parabas de temblar mientras la leías y que no dijiste nada, sólo te fuiste lejos de él, sin darme respuesta alguna. Pensé que esto pasaría, que serías lo bastante lista y consciente para sospechar que esto era una trampa. No te culpo.

Pero no es así. Puedes confiar en mí. Te juro por mi honor que no quiero tenderte una trampa, sólo quiero conocer a la mujer que ayuda a que el trabajo de los niños y los ancianos sea más “llevadero”. Sí. Te he visto. Sé que les quitas el peso de los escombros que llevan, cargándolos tú sola, y que cuando están descansando, haces a los niños morisquetas y les cuentas historias, arrancándoles risas y alegrías. Lo que más sé es lo hermosa que es tú sonrisa cuando te das cuenta que por un momento ellos pueden olvidar donde están. Esto y más es lo que poco a poco ha hecho que piense en ti y que reuniera todas las fuerzas y valentía necesarias para escribirte. Sólo imagina el peligro al que me estoy exponiendo por querer conocerte.

No te pediré que me respondas con un largo testamento. 

Una palabra. Me basta de verdad si es tuya.


Sigue sonriendo.



Ernst Kaltenbrunner


De un desconocido a una desconocida... (Carta 1)

 

Campo Buchenwald 17 de abril, año 1942.

 

De un desconocido a una desconocida…

 

He encontrado por casualidades de la vida a alguien que puede entregarte una carta, no sé si fue mi suerte o fue el destino aunque me gustaría pensar que son puras casualidades las que me conducen a ti. Aunque mi amigo no es del todo cuerdo, es un buen hombre y confió en él, tanto como para dejarle una carta que podría significar muchas cosas y ninguna buena.

Tengo solo un par de días en este campo, no sé cuál es tu nacionalidad, no se tu nombre, ni siquiera sé si me vas a meter en problemas por esta carta, pero desde que llegue note algo, una mirada, tu mirada… Si te soy sincero, sentí que eras para mí. Luego no pude evitarlo e inconscientemente sonreí, fuiste testigo, bueno tú me viste. Pero tu mirada sé que quiere decirme algo. Me atrevo a pensar que tu mirada dice lo que te dice la mía, es que en realidad no puedo evitar pasar y mirarte… saber que me ves a lo lejos también aunque disimuladamente. A través de todos es fácil disimular unas lindas miradas como las de nosotros pues solo cuando se encuentran nuestras miradas, por un instante, solo somos nosotros.

Quisiera disculparme, puedes pensar que soy parte del problema pero es un problema que no elegí estar, simplemente las circunstancias del destino me trajeron hasta aquí, pero la peor circunstancia y quizás la peor encrucijada de mi vida es estar al otro lado de la moneda donde te encuentras tú. Yo un guardia alemán NAZI y tu… una mujer judía en un campo de concentración.

Solo antes de despedir estar carta, arriesgando mi vida pero luchando por lo correcto quisiera conocer tu nombre…

 

 

Nuestras miradas están lejos de ser entendidas por otros.

 

Ernst Kaltenbrunner

Carta para la abuela Rosita

 Hola abuela, como está?, Yo bien dentro de lo que cabe, extrañándola muchas veces en los que su recuerdo pasa por mi memoria, ya hace algun...